Descubriendo el alma del mercadillo de Sotogrande

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Hay lugares que forman parte de la vida de Sotogrande casi sin que nos demos cuenta. Lugares a los que volvemos una y otra vez, no necesariamente porque tengamos algo concreto que hacer, sino porque simplemente nos gusta estar allí. El mercadillo de Sotogrande es, sin duda, uno de ellos.

Hoy hemos quedado con losamigos de LIVE!SOTO para descubrir algunos de los detalles más especiales de este lugar y, después de un rato paseando por la Marina, vuelvo a tener la misma sensación que tantas veces he tenido viviendo aquí: Sotogrande tiene una manera muy particular de hacer que las cosas sencillas se conviertan en experiencias.

 

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El mercadillo no es solamente un lugar donde comprar. Es un paseo, un punto de encuentro y, sobre todo, una parte importante de ese estilo de vida que hace que Sotogrande sea tan especial. Caminar entre sus puestos es descubrir una mezcla de piezas de artesanía, moda, decoración, arte, joyería, accesorios y pequeños objetos que probablemente no encontraríamos en cualquier otro sitio. Pero lo realmente interesante no está únicamente en lo que se vende, sino en el ambiente que se crea alrededor.

La Marina aporta mucho a esa experiencia. Los canales, los barcos, las terrazas, las palmeras, las fachadas y esa mezcla tan característica de residentes, visitantes y amigos que se encuentran durante el paseo hacen que el mercadillo tenga una personalidad propia. Y después está la gastronomía. Porque en Sotogrande, un paseo casi siempre puede terminar alrededor de una mesa. Sentarse a tomar algo, disfrutar de una comida, encontrarse con alguien conocido o simplemente contemplar cómo transcurre la tarde forma parte de la experiencia.

Quizás por eso el mercadillo se ha convertido en mucho más que un mercado. Es uno de esos lugares donde se encuentra la comunidad de Sotogrande. Donde coinciden familias que llevan aquí toda la vida, nuevos residentes, visitantes que descubren el destino por primera vez y amigos que simplemente han quedado para pasar un rato juntos. Y creo que ahí está precisamente su encanto.

Sotogrande no se entiende solamente por sus casas, sus campos de golf, sus playas, sus instalaciones deportivas o su puerto. Se entiende también por estos pequeños rituales que forman parte de nuestra vida cotidiana.

Un paseo por la Marina. Una compra inesperada. Un café. Una conversación. Un barco pasando por el canal. Una mesa llena de amigos. Eso también es Sotogrande. Y quizá la mejor manera de descubrirlo sea precisamente esta: venir sin demasiados planes, caminar un rato y dejarse llevar. Porque, al final, algunos de los mejores momentos de Sotogrande son los que simplemente suceden.

Si estás pensando en mudarte a Sotogrande o en encontrar una nueva vivienda dentro del resort, Charles estará encantado de acompañarte y ayudarte a tomar la decisión que mejor se adapte a tus necesidades, estilo de vida y objetivos.

Charles Gubbins – noll-sotogrande.com

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