El director técnico de Sotogrande, S.A., Alejandro Vedia, de 50 años, y su hijo Antonio, de 20, han completado este sábado el reto solidario de cruzar a nado el Estrecho de Gibraltar. La iniciativa, con la que han recaudado fondos en apoyo a Cáritas San Roque, ha unido deporte, superación personal y compromiso social en una misma acción.
La travesía, considerada una de las pruebas de aguas abiertas más exigentes a nivel internacional debido a las corrientes, el tráfico marítimo y las cambiantes condiciones meteorológicas, comenzó el sábado 27 de junio a las 09:33 horas desde Tarifa. Se prolongó durante 4 horas y 27 minutos hasta alcanzar la Punta Cirés, al norte de Marruecos, tras recorrer una distancia de 15,2 kilómetros.
El reto nació hace aproximadamente dos años, cuando Alejandro comenzó a acompañar a su hijo Antonio en sus entrenamientos de natación. Lo que empezó como una actividad compartida entre padre e hijo fue convirtiéndose progresivamente en una pasión común, aumentando poco a poco las distancias, la resistencia y la preparación física hasta plantearse uno de los mayores desafíos deportivos en aguas abiertas: cruzar el Estrecho de Gibraltar a nado.
Por otra parte, el carácter solidario de este reto surgió a iniciativa de Rami Badr, consejero delegado de Sotogrande, S.A., quien, al conocer la intención de Alejandro Vedia y su hijo de cruzar el Estrecho de Gibraltar a nado, mostró desde el primer momento su apoyo al desafío. Lo que inicialmente iba a ser un patrocinio deportivo evolucionó, por impulso de Badr, hacia una iniciativa solidaria destinada a recaudar fondos para Cáritas San Roque.

De esta manera, Sotogrande, S.A. se ha sumado a la iniciativa duplicando íntegramente cada euro donado a través de la campaña solidaria “Más allá del Estrecho”, amplificando así el impacto de las aportaciones realizadas por particulares, amigos y colaboradores. El importe íntegro recaudado será destinado a Cáritas San Roque para apoyar su labor con familias y personas en situación de vulnerabilidad del municipio.
“Ha sido probablemente el reto físico y mental más difícil al que nos hemos enfrentado, pero también una experiencia profundamente emocionante por poder compartirla juntos y, sobre todo, por saber que cada brazada tenía un propósito solidario”, ha señalado Alejandro Vedia tras completar la travesía.
Durante toda la travesía, padre e hijo tuvieron que hacer frente a unas condiciones del mar, con una temperatura media de 21,3 ºC y un viento especialmente exigente, un factor habitual en el Estrecho de Gibraltar que convierte cada cruce en un desafío impredecible incluso para nadadores experimentados. Como contrapunto a la dureza del recorrido, ambos pudieron disfrutar del avistamiento de numerosos calderones, un encuentro con la fauna marina que hizo aún más memorable esta experiencia solidaria.
Con acciones como esta, Sotogrande continúa impulsando iniciativas que reflejan su compromiso con el entorno social y con las entidades que trabajan diariamente para mejorar la vida de las personas más necesitadas.




