Un estudio ha analizado la relación de los viajeros en España con el turismo premium y revela que la balanza se inclina hacia las experiencias, destacando especialmente el bienestar, los servicios personalizados, la tranquilidad y las actividades diferenciadas. La investigación se basa en una encuesta realizada a cerca de 3.000 clientes de Eurostars Hotel Company, una iniciativa creada para conocer las opiniones y preferencias de sus huéspedes.
Aunque el alojamiento de calidad sigue siendo un factor importante, el concepto de lujo ha cambiado y va mucho más allá. Los viajeros demandan sostenibilidad, privacidad y experiencias que les aporten sensaciones memorables. En otras palabras, buscan estancias que les permitan alejarse de la rutina y de las masificaciones. La intención de viajar ya no se centra únicamente en alojarse en un lugar visualmente de lujo, sino en vivir una experiencia especial por el entorno, el trato recibido y la tranquilidad que ofrece.

Uno de los datos más destacados de la encuesta es que el 82% de los participantes considera la sostenibilidad un factor importante a la hora de elegir destino. Ya no se percibe como un valor añadido, sino como un aspecto cada vez más integrado en la decisión de viaje. Por otro lado, solo el 2% considera que la tecnología es un elemento esencial para disfrutar de un alojamiento de lujo. En general, el cliente valora más la autenticidad, la cercanía y el trato humano.
El informe también recoge que un 41% de los encuestados muestra interés por destinos alejados de las masificaciones, lo que confirma la preferencia por lugares menos concurridos y más tranquilos. El viajero premium parece inclinarse por destinos auténticos y capaces de ofrecer una experiencia más personal.
Otro de los aspectos más relevantes es la importancia del descanso. Este se consolida como una de las principales expectativas a la hora de viajar. De hecho, el 51% de los encuestados afirma que lo que más espera de un viaje es bienestar y desconexión.
La evolución del turismo premium apunta cada vez más hacia la búsqueda de la calma. El viaje ya no gira únicamente en torno al consumo o al estatus, sino que se concibe como una oportunidad para desconectar del ritmo cotidiano y reconectar con uno mismo. Se buscan espacios donde el descanso, la tranquilidad y las sensaciones cobren protagonismo.
Por último, la encuesta confirma que el precio sigue siendo un factor relevante incluso entre los viajeros de mayor poder adquisitivo. El 63% señala los descuentos y las ventajas económicas como el principal incentivo para viajar más, por delante de los beneficios personalizados (23%) y de las experiencias exclusivas (12%).
En este contexto, el lujo parece redefinirse no solo en lo que se ofrece, sino en cómo se vive.
“El lujo debe ser cómodo; de lo contrario, no es lujo.” – Coco Chanel.



